Manifiesto del liberalismo comunal
Una libertad que nace abajo
El liberalismo comunal es una propuesta peruana de libertad desde abajo. Reconoce que los Andes no son un territorio vacío que espera ser organizado desde Lima: son pueblos, familias, comunidades, ferias, rondas, comités y emprendimientos que ya producen orden, riqueza y cuidado.
No venimos a importar una doctrina ni a pedir que el comunero deje de ser andino para ser libre. Venimos a defender la capacidad de cada persona y cada comunidad para decidir sobre su trabajo, su tierra, su agua, su cultura y su futuro.
Rechazamos el centralismo de cualquier signo. La izquierda falla cuando convierte la cooperación en obediencia al Estado. La derecha falla cuando confunde libertad con abandonar la comunidad. Nuestra posición no está en medio de esas dos fuerzas: está abajo, con quienes viven las consecuencias de las decisiones de arriba.
Diez principios
- Libertad personal y comunitaria. Toda persona tiene derecho a vivir, trabajar, creer, crear y asociarse libremente, sin que la comunidad ni el Estado anulen su dignidad.
- Reciprocidad voluntaria. El ayni, la minka, la feria y la organización comunal son cooperación libre, no colectivismo impuesto.
- Autogobierno local. Las decisiones deben tomarse lo más cerca posible de las personas afectadas por ellas.
- Propiedad con raíces. La propiedad individual, familiar y comunal debe ser reconocida, protegida y convertida en capital productivo.
- Estado que sirve y suelta. El Estado debe garantizar derechos, justicia, seguridad e infraestructura; no reemplazar la iniciativa local ni administrar cada aspecto de la vida.
- Democracia vigilada desde abajo. Toda autoridad debe rendir cuentas, publicar sus decisiones y poder ser fiscalizada por la ciudadanía.
- Igual dignidad. Mujeres, jóvenes, pueblos indígenas, migrantes, personas mayores y trabajadores informales deben participar con voz propia.
- Territorio responsable. La comunidad que cuida un recurso debe tener poder real sobre su uso, con reglas claras, datos públicos y responsabilidad ambiental.
- Cultura viva. Ser moderno no exige dejar de ser andino. El quechua, las fiestas, las memorias y las formas propias de organización son parte del futuro.
- Democracia constitucional. La transformación debe ser pacífica, electoral, pluralista y respetuosa de los derechos de cada persona.
Diez prioridades de gobierno
- Descentralizar el presupuesto: transferir decisiones y recursos con indicadores públicos y control ciudadano.
- Tierra con seguridad jurídica: reconocer la propiedad familiar y comunal sin destruir las formas asociativas voluntarias.
- Agua administrada localmente: dar más poder a los comités de usuarios, siembra y cosecha de agua, y mantenimiento comunitario.
- Formalización sin castigo: abrir una vía rápida y barata para que el emprendimiento informal pueda crecer, contratar y acceder a crédito.
- Seguridad cercana: policía profesional coordinada con juntas vecinales y rondas, siempre dentro de la Constitución y los derechos humanos.
- Escuela conectada al territorio: educación de calidad, intercultural, bilingüe donde corresponda y orientada a pensar, producir y crear.
- Salud que llegue: redes de atención primaria, personal estable y telemedicina conectada con agentes y saberes locales.
- Recursos con decisión compartida: información completa, consulta efectiva, beneficios territoriales y fiscalización independiente en minería y grandes proyectos.
- Economía local y comunitaria: compras públicas a productores locales, cooperativas abiertas y cadenas de valor regionales.
- Gobiernos transparentes: presupuesto, contrataciones, obras, reuniones y resultados publicados en formatos comprensibles.
Método de construcción
Primero escuchar. Después organizar. Luego proponer. Finalmente competir democráticamente.
Liberalismo Comunal comenzará como una comunidad de ideas y acción cívica. No ofrecerá cargos ni promesas imposibles. Cada propuesta deberá responder tres preguntas: ¿qué problema concreto resuelve?, ¿quién decide?, ¿cómo se mide el resultado?
La libertad que defendemos no llegará desde arriba. Se construirá en cada territorio, entre personas que vuelven a tomar en sus manos lo que siempre supieron hacer.