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Ensayos

11 de septiembre de 2026 · 08:55 · Publicado por Pedro Jesús Guzmán Ramos

El poder quiso un atajo. Esta vez no le salió

El 28 de agosto, el gobierno de Keiko Fujimori pidió al Congreso 120 días para decretar directamente, sin pleno, sin comisión y sin nadie que le lleve la contra en público, en minería, energía, infraestructura, trabajo, seguridad ciudadana, justicia penal y penitenciaria, y MYPES.

Entre el 8 y el 10 de septiembre, seis comisiones le cerraron la puerta, y no fue solo la oposición gritando desde su trinchera de siempre, sino su propio partido, que controla dos de esas comisiones. Estos son los votos:

Ninguna de esas votaciones fue aplastante; en dos de ellas la diferencia fue de apenas 2 o 3 votos. Esto no fue una condena al Ejecutivo, fue FP cortándole el paso a su propia presidenta en dos comisiones, mientras JP aprovechaba la ocasión en las otras dos.

Y aun así, nadie merece aplauso.

Pedir facultades legislativas no es pedir velocidad, es pedir saltarse el único momento en que alguien con cámara y micrófono puede decirte que no en público. Ese salto se pidió justo para minería, trabajo y seguridad, los 3 sectores donde más sangra el país en conflictos sociales, ya que ahí es exactamente donde el debate abierto sale más caro.

Eso tampoco fue principio. FP bloqueó a su propio gobierno en Ciencia y en Trabajo porque esa semana les costaba menos que sostenerlo. JP, en cambio, encontró la ocasión perfecta para golpear sin mancharse, decir que defiende a las comunidades le sale gratis cuando el que pide el atajo es el gobierno rival.

El mecanismo importa más que el actor. No defendemos a FP ni a JP. Defendemos que ninguna norma sobre minería, trabajo o seguridad se apruebe sin el registro público de quién vota qué, por qué, y a nombre de qué partido.

Un decreto que evita el debate no ahorra tiempo. Ahorra la parte donde alguien con nombre y apellido podía negarse.

Faltan 6 comisiones más, entre ellas Economía y Agrario, antes de que el expediente llegue a la Comisión de Constitución que preside Giannina Avendaño, también de JP. Si esas dos también tumban el pedido, el patrón queda confirmado: a este gobierno no lo detiene ningún principio, lo detiene la aritmética de una bancada fragmentada que todavía no decide si le conviene más hundirlo o cobrarle caro cada favor.